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Una de les principals aportacions de la civilització romana, juntament amb el seu dret i el seu idioma, el llatí, va ser l'ordenació del seu territori i de les seves ciutats, configuració que en molts casos ha arribat fins els nostres dies. Aquest bloc pretén recollir totes les aportacions, documentació i publicacions que en aquesta matèria s'han realitzat i es continuen fent i que abasten des de la creació, planificació, legislació i desenvolupament de l'urbanisme romà.

dissabte, 29 de setembre de 2012

LAS MAGISTRATURAS DE LOS MUNICIPIOS: DUUNVIROS Y CUATORVIROS (II)

Sagunto: ciudad romana

Autor: José Maria Blazquez Martínez

El duunvirato era la suprema magistratura de los municipios y colonias y la Ley de Salpensa prevé que el propio emperador podía desempeñar esta magistratura. Estaba integrado por dos miembros colegiados, se ejercía durante un año y no era renovable. Sus funciones no debieron cambiar desde finales de la República Romana. El duunvirato no podía repetirse hasta que hubieran pasado unos años. La normativa se cambió en tiempos de Septimio Severo (193-211), que permitió repetir la magistratura en un intervalo de dos años, lo que indica que la suprema magistratura de las colonias y municipios ya no era apetecible para las élites locales, y que las ciudades habían entrado en una progresiva y lenta decadencia.

En las colonias la magistratura superior era el duunvirato y en los municipios el cuatorvirato, pero se tendió a la asimilación. Se encuentran, igualmente, duunviros en los municipios y las dos titulaturas se usan indistintamente, como en la Ley de Salpensa, al considerar el colegio de los cuatorviros integrado por los dos duunviros y los dos ediles. Esta unificación del régimen de colonias y municipios y la concesión de derecho del Lacio por Vespasiano a las ciudades extranjeras hispanas, motivó que la constitución de todas fuera unitaria.
 
Los dos duunviros según las leyes de Salpensa y Málaga, tenían el derecho de veto a las decisiones de su colega, aunque con ciertos límites que señala la Ley de Málaga.
Al encargarse los duunviros cada cinco años de confeccionar el censo de los ciudadanos, recibían el nombre de quinquenales. En el censo se incluían los nuevos ciudadanos en las Tablas Públicas y se incorporaban a todas las personas que poseyeran los suficientes ingresos. Los duunviros quinquenales debieron desempeñar su cargo en todas las ciudades hispanas, pero no aparecen citados en todas,
Sus funciones eran las siguientes:

- Intervención en negocios no contenciosos, pero de carácter jurisdiccional, como las manumisiones.
- Nombramientos de tutores, que en principio correspondía a los gobernadores de provincias.
- Jurisdicción contenciosa. La Ley de Málaga restringe la jurisdicción a los municipales y a los íncolas, que eran los habitantes de los suburbios, propietarios del ager de la ciudad, a cantidades superiores a mil sestercios.
- Imposición de multas.
- Convocar las elecciones; someter a los decuriones la distribución de los votantes en las once curias.
- Presidir las elecciones; nombrar y proclamar a los magistrados.
- Sortear las curias, donde debían votar los íncolas; controlar el escrutinio; presidir los juramentos antes de la toma de posesión. Los magistrados electos se llamaban designados hasta que relevasen a los salientes al acabar el año.
- Delegación de la potestad en caso de ausentarse de la ciudad careciendo de colega, en favor de un representante llamado prefecto.
- Convocar y presidir el senado. Podía dar su opinión, pero no votar. Fijar el orden del día y regular los debates.
- Distribuir los decuriones en decurias e invitar a legaciones. Proponer el calendario anual para las actuaciones administrativas de los municipios, declarando inhábiles las fechas de recolección de la cosecha o de la vendimia, y los días consagrados al culto imperial.
- Administración del Administración del patrimonio municipal, o sea de las rentas y de otros ingresos. De laconstrucción y reparación de las obras de infraestructura. Los duunviros estaban encargados de la distribución de los gastos del municipio bajo control de los decuriones y de formular los gastos, principalmente los destinados a las legaciones. La ley prohibía tajantemente a los duunviros y a sus familiares intervenir en contratos públicos de compra o de arriendo.
- Defensa militar en caso de peligro.
- Eliminar los decuriones y pontífices cuando se les consideraba indignos de desempeñar el cargo.
- Desempeñar funciones religiosas y formular los gastos de las ceremonias y de los espectáculos.
Magistrados romanos
Estaban obligados en los diez días siguientes a la toma de posesión, a proponer a los dos tercios de los decuriones las fechas de los días festivos por motivos religiosos y las celebraciones de los días que tendrán lugar Era obligación de los decuriones proponer el nombramiento de los responsables y encargados de los templos en compañía de los ediles, que a su vez lo eran de los aspectos civiles de las manifestaciones religiosas. El nombramiento y número de los responsables dependía de la decisión de los decuriones. La ley determinaba que sus obligaciones eran velar por la celebración de los juegos circenses, de los sacrificios y de las diferentes ceremonias religiosas y multar con cien mil sestercios a los que obstaculizaran estas fiestas. Los gastos de éstas y de los sacrificios se costeaban con el dinero obtenido de éstas, pues la ley prohibía dedicar el dinero obtenido de las multas a otros fines que no fueran religiosos y para este gasto no era necesario contar con el permiso de los decuriones. En los primeros sesenta días de su administración debían fijar la retribución de las personas que suministraban todo lo referente al culto, como eran los animales de sacrificio o el aceite de las lámparas para iluminar los templos. La Ley Flavia Municipal también determinaba que los duunviros debían fijar los días dedicados al culto imperial, a los juegos circenses y a los banquetes públicos y debían proponer a los decuriones la cantidad de dinero asignada a las ceremonias.

Debían nombrar los jueces del municipio, supervisar sus actuaciones y asignar jueces a los litigantes. Otros cometidos eran proponer la revisión de los esclavos públicos; la revisión de la limitación del territorio del municipio; el nombramiento de personal subalterno destinado a la administración local y señalar quienes de ellos debían ser esclavos públicos.
Las inscripciones mencionan con cierta frecuencia a individuos que desempeñaron el duunvirato repetidas veces, principalmente en municipios y colonias importantes, donde la fuerza de las élites locales era mayor El poder de estas élites favoreció que el duunvirato fuera una magistratura que se repitiese muchas veces. Estas repeticiones en el desempeño de la magistratura superior prueban que un mismo individuo podía mantenerse en el cargo local durante más de veinte años, y que el poder permanecía, a veces, en algunas familias. 

Para desempeñar una magistratura se requerían las siguientes condiciones: ser libre por nacimiento, no ser indigno, tener treinta y cinco años de edad por lo menos, no repetir el cargo durante cinco años y prestar una cantidad para los magistrados que manejaban fondos públicos, que en el caso de Irni era de cinco mil sestercios, para los jueces municipales.

Duunviros, decuriones y ediles debían aportar la llamada summa honoraria, que en España se pagaba frecuentemente costeando juegos y espectáculos públicos.
Lex Ursonensis

La Ley de Urso obligaba a los duunviros y ediles a organizar, durante el año en el que desempeñaban el cargo, juegos y espectáculos teatrales por valor de dos mil sestercios, a los que se sumaban otros tantos procedentes de la caja pública y mil en el caso de los ediles. No se podía sacar el dinero del dedicado a actividades religiosas o a los templos. Con la suma de catorce mil sestercios se pagaban dieciséis días de juegos y sus fechas se fijaban de acuerdo con los decuriones. Los juegos debían durar cuatro días, ocupando en ellos todas las horas útiles. Las leyes hispanas, posteriores a la fecha de la de Urso, no proporcionan dato alguno sobre el particular. Tan sólo obligan a los magistrados a establecer el calendario de juegos, que eran rituales en honor de la Tríada Capitolina, como puntualiza la ley, al igual que en Roma, razón por la que escritores cristianos, como Novaciano, Tertuliano, Juan Crisóstomo y Salviano de Marsella, arremetieron contra ellos. Las fiestas públicas comprendían también comidas, donativos en metálico, etc.
Las leyes municipales obligaban a los duunviros a que la ley estuviera grabada en bronce y expuesta en un lugar público; a convocar y señalar la fecha de los comicios para elegir decuriones; completar el número de los miembros de las asambleas; convocar las reuniones del senado municipal y fijar los debates.

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