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Una de les principals aportacions de la civilització romana, juntament amb el seu dret i el seu idioma, el llatí, va ser l'ordenació del seu territori i de les seves ciutats, configuració que en molts casos ha arribat fins els nostres dies. Aquest bloc pretén recollir totes les aportacions, documentació i publicacions que en aquesta matèria s'han realitzat i es continuen fent i que abasten des de la creació, planificació, legislació i desenvolupament de l'urbanisme romà.

diumenge, 3 d’agost de 2014

UNA BURBUJA INMOBILIARIA A LA ROMANA (1)


Autor: Luis Manuel López / Homo Hispanicus

Pocos dudarían a día de hoy que una de las principales causas de la crisis actual en España es el incontrolable crecimiento durante una década de la burbuja inmobiliaria y su estallido final y apoteósico. Durante demasiado tiempo, la política de liberalización del suelo, la aparente prosperidad y la facilidad con que los bancos otorgaban créditos a todo el que los pedía, hicieron que España se convirtiera en el paraíso del ladrillo. Poner una inmobiliaria en el barrio era sinónimo de éxito rápido y seguro. Dejar los estudios para irse a trabajar de peón de albañil fue una decisión que tomaron miles de jóvenes en los noventa. ¿Para qué estudiar una carrera y ahogarme dentro de ocho años con un sueldo de, en el mejor de los casos, mil quinientos euros pudiendo ganar el doble o el triple poniendo ladrillos mañana mismo? El que no se compró una casa, fue tildado de estúpido por tirar su dinero en un alquiler. Hubo quien llegó a invertir en dos, tres pisos, con el objetivo de venderlos más adelante aprovechando la incesante subida de los precios del sector.

Pero el paraíso resultó ser un frágil castillo de naipes, y en el momento en que soplaron los vientos de la recesión todo se vino abajo. Dejó de afluir el crédito. Dejaron de venderse casas. Los precios cayeron en picado. Legiones de jóvenes, y no tan jóvenes, con la colocación de ladrillos como única habilidad se agolparon en las colas del INEM, en busca de una salida a su situación. Una salida que ni llegó ni tiene visos de llegar en a corto plazo. ¿Quién podía predecir que algo así iba a ocurrir?

La respuesta, una vez más, estaba en Roma. (+)

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